|
CAPÍTULO SEIS
EN EL BOSQDE DE SHBRWOOD
Durante varios días, la calma y la paz reinaron en el castillo del conde de Sherwood. La satisfacción por el deber cumplido era el sentimiento que compartía Robin con sus hombres. El constante agradecimiento de Feldon era lo único que hacía ensombrecer la alegría de Robin.
Le hacía recordar los tormentos que podía estar sufriendo la familia del que era ahora su más incondicional vasallo.
Pero Guy de Gisborne no había olvidado la terrible acción cometida por Robin. Convocó una reunión con el príncipe Juan y sus más fieles seguidores, y allí expuso los hechos ocurridos.
-Caballeros, nos hemos librado de Edward Fitzwalter y también de Richard At Lea. Pero mientras ande suelto Robin, no nos dejará vivir tranquilos. Ese joven es muy peligroso -dijo Guy de Gisborne
-Estoy de acuerdo -intervino Hugo de Reinault-. Estoy seguro de que sospecha algo sobre lo ocurrido con At Lea, y no cejará en su empeño hasta averiguarlo. Conozco muy bien a ese joven sajón.
-Entonces, Guy de Gisborne, atacad su castillo -dijo el príncipe Juan-. Todos colaboraremos con nuestros soldados. Además, ese joven es muy rico. Nos quedaremos con su castillo, con sus tierras y con sus bienes. Nos repartiremos todo.
Tomada la decisión, los caballeros se dispersaron. Pocos días después, según lo convenido, un numeroso ejército, nutrido con hombres de diversa procedencia, rodeaba el castillo de Sherwood, preparado para el asalto.
Por su parte, los hombres de Robin de Fitzwalter permanecían en
|
 |