Considerado como el más grande escritor
español de todos los tiempos, y uno de los mejores
escritores universales. Nació probablemente el 29 de
septiembre de 1547 en Alcalá de Henares, Madrid. Fue
bautizado en la iglesia de Santa María el 9 de octubre
de 1547. Fue el cuarto de siete hijos del
cirujano-barbero Rodrigo de Cervantes y de Leonor de
Cortinas. Parece ser que estudió con los jesuitas en
Córdoba o Sevilla y quizás en Salamanca.
Durante su adolescencia vivió en
distintas ciudades españolas (Madrid, Sevilla). Cuando
cumplió veinte años, abandonó su país para abrirse
camino en Roma, ciudad donde estuvo al servicio del
cardenal Acquaviva. Recorrió Italia, se enroló en la
Armada española y en 1571 participó en la batalla de
Lepanto. Fue en esta batalla, donde perdió el movimiento
del brazo izquierdo, por lo que fue llamado el Manco de
Lepanto. Mientras regresaba a España, en el año 1575,
fue apresado por los corsarios y trasladado a Argel,
donde sufrió cinco años de cautiverio (1575-1580). Fue
liberado gracias al rescate pagado por el fraile
trinitario fray Juan Gil. El 27 de octubre llega a las
costas españolas y desembarca en Denia (Valencia) su
cautiverio ha durado cinco años y un mes.
Partió hacia Madrid y a su llegada, se
encontró a su familia en la ruina. Al poco tiempo
contrae matrimonio en Esquivias (Toledo) con Catalina de
Salazar y Palacios. Publica La Galatea (1585) y lucha,
sin éxito, por destacar en el teatro. Sin medios para
vivir, marcha a Sevilla como comisario de abastos para
la Armada Invencible y recaudador de impuestos. Es allí
donde le encarcelan por irregularidades en sus cuentas.
Cuando es puesto en libertad se traslada a Valladolid.
Es posible que se iniciara en la literatura bajo la
supervisión y en la amistad del humanista y gramático
López de Hoyos.
Entre 1590 y 1612 escribió una serie de
novelas cortas que, después del reconocimiento obtenido
con la primera parte del Quijote en 1605, acabaría
reuniendo en 1613 en la colección de Novelas ejemplares.
Esta colección se inicia con La gitanilla, fantasía
poética creada en torno a la figura de Preciosa y la
relación entre la gitanilla y un joven capaz de
renunciar a su alcurnia por amor. En contraste con tan
embellecido marco sigue El amante liberal, novela
bizantina de amor y aventuras, con las adversidades que
Ricardo y Leonisa han de superar antes de su matrimonio.
Don Quijote de la Mancha, hoy en día
considerada como una obra universal. Se cree que la
comenzó a escribir mientras se encontraba en la cárcel a
finales del siglo XVI. Ya en el verano de 1604 estaba
terminada la primera parte, que apareció publicada a
comienzos de 1605 con el título de El ingenioso hidalgo
don Quijote de la Mancha. Tuvo un éxito inmediato. En
1614 aparecía en Tarragona la continuación apócrifa
escrita por alguien oculto en el seudónimo de Alonso
Fernández de Avellaneda, quien acumuló en el prólogo
insultos contra Cervantes. Por entonces éste llevaba muy
avanzada la segunda parte de su inmortal novela. La
terminó muy pronto, acuciado por el robo literario y por
las injurias recibidas. Por ello, a partir del capítulo
59, no perdió ocasión de ridiculizar al falso Quijote y
de asegurar la autenticidad de los verdaderos don
Quijote y Sancho. Esta segunda parte apareció en 1615
con el título de El ingenioso caballero don Quijote de
la Mancha. En 1617 las dos partes se publicaron juntas
en Barcelona. Y desde entonces el Quijote se convirtió
en uno de los libros más editados del mundo y, con el
tiempo, traducido a todas las lenguas con tradición
literaria.
Cervantes afirmó varias veces que su
primera intención era mostrar a los lectores de la época
los disparates de las novelas de caballerías. En efecto,
el Quijote ofrece una parodia de las disparatadas
invenciones de tales obras. Pero significa mucho más que
una invectiva contra los libros de caballerías. De nuevo
es encarcelado a causa de la muerte de un hombre delante
de su casa. En 1606 regresa con la Corte a Madrid. Vive
con apuros económicos y se entrega a la creación
literaria. En sus últimos años publica las Novelas
ejemplares (1613), el Viaje del Parnaso (1614), Ocho
comedias y ocho entremeses (1615) y la segunda parte del
Quijote (1615). El triunfo literario no lo libró de sus
penurias económicas. Durante sus últimos meses de vida,
se dedicó a Los trabajos de Persiles y Segismunda (de
publicación póstuma, en 1617). En 1616, enfermo de
hidropesía, en abril profesa en la Orden Tercera. El 18
del mismo mes recibe los últimos sacramentos y el 19
redacta, "puesto ya el pie en el estribo", su último
escrito: la dedicatoria del Persiles. Falleció el 22 de
abril de 1616 en Madrid y es enterrado con el sayal
franciscano, en el convento de las Trinitarias Descalzas
de la actual calle de Lope de Vega. Sus restos mortales
se perdieron.
Fragmento de Don Quijote de la Mancha
CAPÍTULO I
Que trata de la condición y ejercicio del
famoso hidalgo don Quijote de la Mancha
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre
no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un
hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua,
rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca
que carnero, salpicón las más noches, duelos y
quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún
palomino de añadidura los domingos, consumían las tres
partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de
velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus
pantuflos de lo mesmo, y los días de entresemana se
honraba con su vellorí de lo más fino. Tenía en su casa
una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no
llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que
así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba
la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años; era
de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro,
gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que
tenía el sobrenombre de Quijada, o Quesada, que en esto
hay alguna diferencia en los autores que deste caso
escriben; aunque, por conjeturas verosímiles, se deja
entender que se llamaba Quejana. Pero esto importa poco
a nuestro cuento; basta que en la narración dél no se
salga un punto de la verdad.
Es, pues, de saber que este sobredicho
hidalgo, los ratos que estaba ocioso, que eran los más
del año, se daba a leer libros de caballerías, con tanta
afición y gusto que olvidó casi de todo punto el
ejercicio de la caza, y aun la administración de su
hacienda. Y llegó a tanto su curiosidad y desatino en
esto que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura
para comprar libros de caballerías en que leer, y así,
llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos; y de
todos, ningunos le parecían tan bien como los que
compuso el famoso Feliciano de Silva, porque la claridad
de su prosa y aquellas entricadas razones suyas le
parecían de perlas, y más cuando llegaba a leer aquellos
requiebros y cartas de desafíos, donde en muchas partes
hallaba escrito: La razón de la sinrazón que a mi razón
se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con
razón me quejo de la vuestra fermosura. Y también cuando
leía: [...] los altos cielos que de vuestra divinidad
divinamente con las estrellas os fortifican, y os hacen
merecedora del merecimiento que merece la vuestra
grandeza. [...]
Don
Quijote de la Mancha
Riconete y Cortadillo
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